El concepto del tipo de interés muchas veces asusta y puede llegar a ser muy complejo. Es un concepto que se ha puesto de moda recientemente dado que en 2022 acabamos con la era de tipos cero o ultrabajos al verse forzados los Bancos Centrales a subirlos para contener la inflación. 

Si has estudiado macroeconomía sabrás cuánto puede llegar a complicarse este concepto. Por suerte, para nosotros como inversores o consumidores lo que realmente importa es bastante fácil de entender.

El tipo de interés es el porcentaje con el que remuneran a una persona cuando presta su dinero, o lo que es lo mismo, el porcentaje que se le cobra a una persona cuando pide prestado. Cuando tratamos de hacer crecer nuestro dinero, el tipo de interés representa porcentualmente lo que podemos obtener por nuestro capital. 

Por ejemplo, en una cuenta bancaria, el tipo de interés ofrecido es lo mismo que nuestra rentabilidad. Por tanto, si nos ofrecen un producto con un tipo de interés del 3%, nuestra rentabilidad será del 3%.

Esto no solo aplica a productos bancarios. Por ejemplo, si compras bonos americanos y el tipo de interés (cupón) es de un 3%, eso quiere decir que la rentabilidad nominal que vas a obtener por comprar ese bono será del 3%.

Para un inversor también es importante el tipo de interés como coste especialmente si vas a convertirte en inversor inmobiliario. Las hipotecas que uno contrata a la hora de comprar un inmueble expresan su coste en forma de tipo de interés. 

Las hipotecas se clasifican en fijas, variables y mixtas.

Una hipoteca fija es un préstamo hipotecario que tiene un tipo de interés constante durante todo el periodo. Es decir, siempre pagarás la misma cantidad, con independencia de las oscilaciones del mercado. Es la mejor hipoteca posible porque congelas tu coste financiero como inversor.

La hipoteca variable como su nombre indica está referenciada al tipo de interés de referencia en Europa. Las cuotas que pagas en las hipotecas variables dependerán por tanto del valor de ese índice de referencia, que generalmente es el Euribor.

Por tanto, durante la vida de la hipoteca las cuotas van cambiando una o dos veces al año dependiendo del periodo de revisión que se pacte con el Banco(semestral o anual).  

Esta hipoteca es menos interesante ya que si suben los tipos de interés de forma brusca, como ocurrió en 2022, puedes llevarte un buen susto que ponga en jaque tus finanzas o tus inversiones inmobiliarias.

Por último, una hipoteca mixta al comienzo aplica un tipo fijo y, después de un periodo prefijado, uno variable, generalmente vinculado con el Euribor.

Cuando hablamos de tipos de interés a nivel bancario, siempre fíjate en el TAE, no en el TIN ya que además de incluir el tipo de interés nominal (TIN), incluye el plazo de la operación y las posibles comisiones que cobran los bancos. Es un indicador mucho más amplio y fiable para los consumidores a la hora de comparar las rentabilidades de depósitos y el coste real de los préstamos.  No hace falta decir que cuanto más bajos sean los tipos de interés de nuestros préstamos, mucho mejor.

La rentabilidad nominal es aquella que obtenemos cuando calculamos el resultado de una operación sin tener en cuenta la inflación. Sin embargo, la rentabilidad real es aquella que sí tiene en cuenta el impacto de la inflación.

Se entenderá mejor con el siguiente ejemplo:

Si lográsemos un 6% todos los años y la inflación fuese de un 8% diríamos que habríamos obtenido una rentabilidad nominal del 6% pero lo cierto es que la rentabilidad real habría sido negativa -2% (6% – 8%) y esta última es la cifra que realmente debe importarnos a nosotros.

Así pues, todo es relativo. En periodos de mayor inflación, deberemos obtener mayor rentabilidad (nominal) si queremos mantenernos a flote. Si, como ocurrió de 2010-2021, la inflación se sitúa de nuevo alrededor 2% o menor, una rentabilidad del 4%, la cual históricamente se consideraría baja, sería más que suficiente para mejorar nuestro bienestar.

Como hemos dicho, si el tipo de interés que nos ofrece un Banco en una cuenta sin riesgo es igual a la inflación, estamos en una situación neutral donde mantendremos nuestro poder adquisitivo. 

Ahora bien, dado que actualmente no podemos dejar nuestros ahorros en el Banco sin perder poder adquisitivo, nos vemos “forzados” a arriesgar nuestro capital para mantener nuestro poder adquisitivo. 

Teniendo en cuenta que podemos perder parte de lo invertido, debemos decidir cuál es la rentabilidad mínima por la que estamos dispuestos a arriesgar nuestro capital.

Si no quisiéramos arriesgar demasiado, lo más lógico sería comprar bonos americanos y olvidarnos. Estados Unidos siempre podrá pagar esa deuda ya que tiene capacidad para imprimir dólares, tiene su propio Banco Central (Fed) y el dólar es la moneda más importante y utilizada del  mundo (de momento). Si decidiésemos explorar otras opciones, deberíamos hacernos una pregunta importante.

¿Qué rentabilidad mínima quiero yo obtener a cambio de poner en riesgo mi dinero?

Dada la situación actual, podríamos pensar que una rentabilidad de entre un 5-8% (el doble que los Bonos) sería bastante buena, para el riesgo que corremos. Obviamente, esta cifra es subjetiva, hay gente que exigirá más y hay gente que exigirá menos. 

Los tipos de interés tienen un gran impacto en la valoración de los activos. Esto es muy importante para toda persona que quiera invertir en acciones e inmuebles.

No quiero ponerme muy técnico así que voy a explicar con un ejemplo por qué los tipos de interés y el valor de los activos están inversamente relacionado. 

Imagina que los tipos de interés en depósitos bancarios rentaran un 5%. En este escenario, en principio, no tendría sentido comprar acciones o un inmueble con una rentabilidad esperada del 5%. ¿Para que ibas a correr un riesgo para obtener la misma rentabilidad? No tendría mucho sentido. En cambio, si los tipos fueran del 1%, sí tendría sentido comprar acciones o inmuebles con esa rentabilidad esperada del 5%. Para comprar acciones e inmuebles con rentabilidades esperadas más altas, tendremos que pagar un precio bajo en relación con sus cashflows. Pero claro, si exigimos rentabilidades muy bajas porque la alternativa es obtener nada cada vez estaremos dispuestos a pagar más por esos activos. 

En definitiva, los tipos de interés son un elemento clave para cualquier inversor y están muy relacionados con el comportamiento de la inflación. El coste de la deuda siempre impactará en la valoración de activos y en la capacidad de inversión de mucha gente así que nunca decidas ignorar esta importante variable macroecónomica.

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