¿Te sientes como pez fuera del agua cuando piensas en invertir en inmuebles? ¡No estás solo! A muchos les pasa, pero tengo una noticia para ti: no deberías sentirte intimidado. La inversión inmobiliaria es como ese amigo del colegio que parece serio, pero en realidad es de lo más majete cuando lo conoces.
Según las encuestas de Gallup, durante ocho años seguidos, las personas han considerado que invertir en ladrillo es la mejor opción a largo plazo. Y no, no hace falta que seas un crack de los negocios ni el rey del bricolaje. Tú eliges cómo quieres jugar tus cartas en el sector inmobiliario.
¿Qué ventajas tiene meterse en el mundillo inmobiliario?
- Cashflow: Es el dinero que te queda después de pagar todos los gastos. Si alquilas, la idea es que el alquiler supere esos gastos y si inviertes con sentido obtendrás un beneficio.
- Pago de la Hipoteca: Parte de tu cuota mensual reduce lo que debes. Poco a poco, con el paso del tiempo, tu hipoteca va bajando como por arte de magia.
- Revalorización: Hablamos de cómo tu casa puede aumentar de valor con el tiempo. El dinero se deprecia por sistema, si tienes activos estos logran mantener el poder adquisitivo o incluso se revalorizan con el tiempo.
- Apalancamiento: Es como hacer palanca, pero con tu dinero. Usas un poco de tu dinero y mucho prestado para conseguir grandes resultados siempre y cuando hagas los números de forma correcta.
¡Ejemplo Práctico!
Imagina que te compras un piso por 300.000€. Metes 60.000€ de tu bolsillo y pides prestados 240.000€ al banco. Un año después, gracias a la magia de la apreciación, tu piso vale 315.000€. Mientras, con el alquiler, vas pagando la hipoteca y, además, te sacas un sobresueldo. Eso es básicamente la inversión inmobiliaria inteligente.
Y aún hay más: Depreciación
Sí, suena raro. ¿Cómo va a ser bueno que algo pierda valor? Pues en términos fiscales, es una ventaja. Hacienda ve tu propiedad como un coche que se va desgastando. Esto te permite deducir una parte de su valor cada año y pagar menos impuestos en la declaración de la renta.
En España, uno de los incentivos fiscales más conocidos para los propietarios de inmuebles alquilados es la posibilidad de deducir en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) ciertos gastos asociados con el inmueble. Entre estos gastos deducibles, se encuentra la amortización del inmueble y de los bienes que contenga.
El gasto de amortización deducible es el resultado de aplicar el porcentaje del 3% sobre el mayor del coste de adquisición satisfecho o el valor catastral, sin tener en cuenta el valor del suelo.
Ejemplo:
Si el valor catastral fuese de 150.000€ suponiendo que el valor del suelo fuese de 50.000€, el valor de construcción sería 100.000€ (66%). En este caso haríamos 100.000 x 0.03 = 3.000€ (A)
Si el inmueble lo adquiriste (con gastos) por 250.000€ deberíamos aplicar al precio de adquisición el 66% ya que el suelo no se amortiza. En este caso sería 250.000 x 0.66 x 0.03 = 4950€ (B)
Amortizaremos la cantidad (B) por ser superior.
Amortización de Bienes: Supongamos que además has comprado muebles y electrodomésticos para el piso por un valor de 10.000 €. Estos bienes se pueden amortizar a un porcentaje diferente, que podría ser, por ejemplo, del 10% anual (esto puede variar según el tipo de bien y su vida útil estimada).10.000 € x 10% = 1.000 €. Esto significa que, anualmente, podrías deducir otros 1.000 € por la amortización de los muebles y electrodomésticos.
Cobertura contra la inflación
Los inversores inmobiliarios se protegen contra la inflación de varias maneras: los valores de las propiedades generalmente aumentan a un ritmo superior a la inflación (aunque esto puede depender en gran medida de las condiciones individuales del mercado) y los alquileres generalmente aumentan para mantenerse al día con la inflación. Además, los préstamos a tipo fijo hacen que los pagos hipotecarios mensuales sigan siendo los mismos, a pesar de la inflación. Por ejemplo, si tienes un préstamo a tipo fijo a 30 años por 1.000€/mes, pagarás 1.000€/mes durante 30 años, aunque esos 1.000€ dentro de treinta años no tendrán nada que ver con su valor actual. Pagarás con dinero que vale mucho menos o lo que es lo mismo, cada vez será más fácil pagar esa hipoteca.
En resumen, lanzarse a la inversión inmobiliaria es como lanzarse a una piscina. Al principio da un poco de respeto, pero una vez dentro, ¡no querrás salir! O por lo menos eso me pasó a mí. 😉🏠✨

Todo cierto.
Hola Sergio, muy bien explicado!
Eres un gran professional!!