Lograr la libertad financiera suele considerarse el objetivo nº1 para cualquier apasionado de las finanzas y la inversión. Es uno de los conceptos que se han puesto de moda en los últimos años y si estás leyendo este artículo seguramente entres dentro de este segmento de la población que tanto la anhela. 

Puede que incluso tengas hasta una fecha objetivo para lograrlo y te doy la enhorabuena por ello ya que solo hacer eso te pone por delante del 90% de la población española. Lo cierto es que todos soñamos con ese ansiado momento en el que supuestamente ya no tienes que preocuparte por el dinero y puedes vivir la vida a tu manera sin estrés ni preocupaciones. 

Una vez alcanzas la libertad financiera, en mi caso a través de la inversión inmobiliaria, uno de los problemas que más preocupan a los españoles prácticamente desaparece.

¿Quiere decir eso que tu vida va a ser súper plena y que vas a ser súper feliz simplemente por haber logrado ese ansiado objetivo? Ojalá fuera así pero mi experiencia habiéndolo logrado no es para nada esa.

Esta entrada de blog no pretende lanzar un mensaje victimista, para nada, me considero afortunadísimo de tener el control financiero de mi vida. Sin embargo, creo que muchas veces cometemos el error de idealizar una situación de vida que desconocemos y que muy poca gente logra.

Esto hace que realmente no tengamos muchas personas con las que consultar y preguntarles sobre la verdadera vida después de “alcanzar la libertad financiera”. Así pues, en este post quiero darte mi punto de vista personal y aprovechar para presentarte 5 puntos que considero que debes tener en cuenta si quieres vivir de rentas algún día y no morir en el intento.

1. La libertad puede sobrepasarte.

Después de años sintiéndote motivado por la necesidad de ganar dinero,  ahorrar, invertir y de tener una rutina de trabajo y unas relaciones sociales muy establecidas, no tener obligaciones ni contacto regular con muchas personas puede ser desconcertante.

Al principio es probable que no lo notes porque estarás estrenando esa libertad financiera, tu sueño desde hace tantos años pero pasado unos meses puede que sientas que has perdido la brújula de tu vida, que estés en un territorio desconocido todavía por explorar, como si hubieras aterrizado en un nuevo planeta.

Sin la estructura que proporciona el trabajo, algunas personas experimentan una especie de “parálisis de decisiones”. Puede llevarte un tiempo encontrar formas significativas de llenar tus días, especialmente si el trabajo ha sido un foco central en tu vida. 

Así pues, esta libertad exige un cambio de mentalidad, donde la prioridad es crear un estilo de vida satisfactorio, y esto en mi experiencia es más fácil pensarlo que realmente ponerlo en práctica.

2. La búsqueda de un propósito se vuelve más importante que nunca.

Cuando ya no tengas que trabajar por dinero, es posible que descubras que el significado y el propósito que obtienes de tu carrera profesional no se traslada automáticamente a esta nueva etapa de tu vida. Para mi fue increíble el descubrimiento y me di cuenta de algo muy importante:

Por esa razón verás gente con bastante riqueza que no son felices. Para quien no tiene la riqueza es algo incomprensible porque creemos que esa parte es sinónimo de libertad y por tanto felicidad, pero no es así. Si no utilizas la libertad de la forma correcta, la riqueza puede consumirte.

Esta etapa a menudo requiere de una exploración profunda sobre lo que realmente te importa. Algunos recurren al voluntariado, la enseñanza, deportes o nuevos emprendimientos que antes estaban demasiado ocupados para perseguir. Otros establecen nuevas metas relacionadas con la salud, la creatividad o el desarrollo personal. En mi caso, tener una empresa me permite mantenerme conectado a una actividad que me gusta y a gente con la que conecto a muchos niveles. Sin embargo, no me importa reconocer que no soy tan feliz como esperaba y creo que la principal razón es que uno tiene más tiempo para pensar y a veces eso puede resultar contraproducente.

Encontrar un propósito que no dependa de un sueldo puede ser uno de los retos más inesperados de la libertad financiera, pero también es una oportunidad para crecer en esferas de la vida que nunca habrías podido explorar si no tuvieses esa seguridad financiera.

3. Es posible que las personas no reaccionen de la manera que esperas

La libertad financiera es un hito personal y, si bien algunos amigos y familiares pueden estar felices por ti, otros pueden tener sentimientos algo más negativos. Algunas personas pueden sentir envidia o incluso rencor, especialmente si están en una situación financiera complicada o si tienen un ego que no les permite entender que no son los mejores en todo lo que hacen. Otras personas puede que pongan en duda que te merezcas esa situación o incluso que lo hayas conseguido de forma poco ética ya que hay gente que asocia la riqueza con algo inherentemente malo e injusto.

Además, no puedes olvidar que seguramente estés en el TOP 1% de la población y no vas a tener tanta gente que pueda entenderte ni hablar de dinero abiertamente a menos que te esfuerces por abrir nuevas puertas y forjar nuevas amistades, por esa situación a veces puedes sentirte algo aislado. Como el dinero puede ser un tema delicado, es posible que evites hablar de tu nuevo estilo de vida para evitar malentendidos o reacciones incómodas. Este puede ser un aspecto sorprendente de alcanzar la independencia financiera: aprender a relacionarte con personas que tal vez no comprendan o apoyen del todo tus decisiones.

4. El dinero no resuelve todos los problemas

Uno de los mayores mitos sobre la libertad financiera es que eliminará todos los problemas de la vida. Si bien tener seguridad financiera elimina el estrés de contar el dinero y gestionar gastos, no lo soluciona todo. Las relaciones personales, tu estado de salud y tu propósito personal son cosas complejas y que requieren atención constante, independientemente del saldo de tu cuenta bancaria.

Después de alcanzar la libertad financiera, algunas personas descubren que sus niveles de felicidad y satisfacción no aumentan e incluso puedes sentirte una sensación de bajón. Yo personalmente nunca lo habría creído pero ahora que lo estoy viviendo, entendiendo que es una fase lógica. La vida que siempre conociste acaba y empieza una nueva fase de tu vida que tienes que dirigir de la mejor forma posible.

Los problemas más profundos de la vida, como mantener relaciones personales genuinas, perseguir tus pasiones y tener paz interior, siguen existiendo y debes seguir trabajando en ellas día a día. De hecho, a mi me sorprendió descubrir que una vez te olvidas de las preocupaciones económicas, te das cuenta que estas son las áreas que realmente afectan a la calidad de vida y a tu felicidad.

5. La relación con el dinero se vuelve compleja

Muchas personas que alcanzan la libertad financiera lo lograron en parte viviendo de forma austera y ahorrando e invirtiendo de forma sistemática. Pasar de una mentalidad de ahorro a una de gasto puede resultar más difícil de lo que puedas pensar a priori. Aunque en ese momento tienes suficiente flujo de dinero para gastar libremente, puedes sentirte culpable o ansioso por comprar ciertas cosas que antes considerabas innecesarias.

En teoría, queremos dinero para vivir mejor pero eso no significa que uno pueda transformarse de forma automática y adaptarse a una nueva realidad.

Algunas personas en especial alcanzan la libertad financiera con una “mentalidad de escasez” y adaptarse a una nueva relación con el dinero puede llevar tiempo. En estos casos lo mejor es crear un presupuesto de gastos que tienes que gastar o disfrutar en cosas que realmente valoras, como viajes o experiencias. 

A mi lo que me ayuda a gastar más de lo que lo haría digamos por defecto es ser consciente de que aunque tenga 37 años puedo morir en cualquier momento. Este año decidí por ejemplo pagar 1000€/mes por un coche de renting de empresa ya que aunque no era necesario siento que debo usar el dinero que gano aunque no sea esencial. De hecho, me hizo menos ilusión conducir este coche a pesar de ser mucho mejor que uno que me costaba la mitad al mes. Quiero que tengas presente algo:

Siempre creía que gastar más de 400€ al mes en un coche era demasiado pero con ingresos más altos uno también tiene que reajustar creencias pasadas y darse cuenta de que aunque pueda parecer una barbaridad, en tu realidad económica no lo es.

Es literalmente la situación en la que más incómodo me siento hablando con gente y por eso aunque lo típico es llamar a tus amigos para enseñarles ese nuevo coche he sido más discreto que nunca porque sé que es complicado de entender desde fuera y sinceramente porque lo tengo muy normalizado y la decisión ha sido más por un tema fiscal que por tener ilusión por lograrlo.

En definitiva, lo que quiero es hacer visible que la libertad financiera no es pasarse el juego de la vida, ni la felicidad total. Es acabar una etapa y empezar otra que tiene muchas ventajas y algunos retos. 

Espero que este artículo sirva para que algunas personas que lo logren tengan una expectativas más realistas y puedan prepararse psicológicamente para los retos que entraña.

Os dejo un video en el que profundizo en este tema y uno muy relacionado: 

Los 3 niveles de libertad financiera y lo que pasa cuando lo consigues

La cruda realidad sobre la libertad financiera y la inversión inmobiliaria

Sergio Iranzo.

 

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